A diecisiete años de una jornada de muerte 0 1205

Claudio Hugo Lepratti, conocido como «Pocho» y «El Ángel de la Bicicleta», fue un militante social argentino, asesinado en medio de la represión llevada a cabo por la policía de la Provincia de Santa Fe, durante la crisis de diciembre de 2001

Por Rubén Moreno

 

Querido e inolvidable Pocho: guardo recuerdos de tu bondad por el otro, la dulzura en tus charlas, el saludo y la mano extendida de apretada simple y sincera, el compartir el pan con tus queridos pibes del barrio, tu camiseta del glorioso Newell’s Old Boys de Rosario; toda tu siembra seguirá viva y si realmente sos un ángel, un fuerte abrazo desde donde estés, el universo es infinito y en algún lugar seguramente estarás mateando y preguntándote el porqué de esas balas que siguen matando con total impunidad, que nadie las quiere parar y las siguen cargando sin importarles la vida del necesitado y de los que luchan por el otro.

En el ‘99 estuvimos compartiendo un seminario en General Roca (Rio Negro), recuerdo como les cocinabas a los jóvenes que llevaste, compartías charlas, música, anécdotas y ese clima solidario que estaba siempre presente en tu andar, esa forma de explicar cosas que tenías donde me contabas toda la construcción junto al Padre Montaldo allá en el barrio Ludueña, y la mirada social del mismo.

A fines de ese año llegaron tiempos de cambio de gobierno, cuando el descontento marcaba una tendencia al triunfo del nuevo signo político, la Alianza, al final el verdugo de Pocho y tantas víctimas de la represión, en cada movida o encuentro él estaba presente como nos pasa con muchos cumpas hoy, compartimos el grito de los excluidos en Plaza San Martín en Rosario junto a Rubén Naranjo, inolvidable militante comprometido con los DDHH, y tantos otros.

Recuerdo como si fuera hoy el encuentro casual frente al cine Village, parado con su bici charlamos un buen rato pero andaba con poco tiempo ,se iba para el trabaj , pero igual me acompañó para que conozca y charle con el padre Montaldo, ese beso y mano y el “chau Moreno” seguirá siempre presente en mi memoria…

Pocho se convirtió en el ángel de la bicicleta, y la impunidad en rey, pasaron 17 años de su asesinato y la política de estos gobiernos anti populares siguen planteando represión como solución a la exclusión que sigue matando generaciones en vida, que la memoria sirva para que la búsqueda política sea distribuir las posibilidades para incluir y no policías con armas para control social y no volver a repetir esta triste historia que sigue marcando un profundo dolor colectivo.
QUERIDO POCHO, A LOS QUE LUCHAN COMO VOS LUCHASTE SE LOS LLEVA PRESENTE EN CADA LUCHA COLECTIVA, CONTRA LA INJUSTICIA QUE SIGUE CRECIENDO IMPUNEMENTE.

 

La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido. Milan Kundera.

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Derecho a disfrutar el verano 0 451

La autora de la nota, Andrea Cabrera, padece esclerosis múltiple e integra RBC Freyre (Rehabilitación basada en la comunidad) desde donde gestionan para conseguir mayor accesibilidad entre otras acciones.
El caso de Andrea es el de miles de personas con alguna discapacidad física, que padecen las condiciones que la sociedad ofrece para la vida diaria.

Soy Andrea Cabrera, tengo 45 años, a los 20 me diagnosticaron con esclerosis múltiple; hice muchos tratamientos para que esta enfermedad no avance y mejorar mi calidad de vida, Sin embargo, después de 25 años de ese diagnóstico, hace un tiempo que utilizo para movilizarme silla de ruedas y/o andador.

Tras un año 2020 muy difícil para todos, la semana pasada fui a Potrero de Garay para descansar y lo que pretendía ser un momento de tranquilidad y disfrute, terminó siendo un suplicio para mí y mi familia.

El viaje para llegar a destino ya fue muy complicado: encontrar una estación de servicio con baños para discapacitados adecuados y limpios fue una tarea casi imposible. Casi tanto como encontrar restaurantes con sanitarios en condiciones para alguien como yo, con una discapacidad física. Fuimos a varios lugares de conocida “fama” en San Clemente, Potrero de Garay, Villa Ciudad de América y Los Reartes; en ninguno de ellos había baño para discapacitados, ni siquiera puertas anchas para que pase con el andador. Ni hablar de la existencia de una rampa. Y si hablamos de mojar los pies en algún río serrano, misión imposible, ni una “bajada accesible”, por lo que volví a Freyre sin tocar el agua, con la frustración de no poder disfrutar con mi familia esos momentos, solo me quedó la opción de mirar de lejos.

Y me pregunto, con mucho dolor, en esta Argentina donde todos reclaman por sus derechos (a abortar, a la igualdad de género, a la asignación universal por hijos, entre tantos otros), nosotros, los que no podemos caminar, ¿no tenemos derecho a disfrutar de unas vacaciones?

Esto es solo una muestra de todo lo que nos falta como sociedad para trabajar seriamente por la INCLUSIÓN. En la mayoría de los casos, las personas con cualquier tipo de discapacidad sufrimos a diario la vulneración de nuestros derechos.

Andrea Cabrera – Integrante RBC – Freyre

Nahuel recuerda al gran Armando 0 692

Desde México escribe: Carlos ‘Nahuel’ Porcel

 

¿Fue entre final de la niñez, albores de pre adolescencia en mi pueblo, cuando nos pusimos los pantalones largos?… ¿Cuando nos creíamos gronchos galanes, con más miedo y pudor que nadie, con vergüenza de gaucho pobre (diría Homero Expósito), y dábamos vuelta a la pista del baile popular, o la llamada discoteque, para ver si la piba que nos gustaba nos daba bola, sudando temerosos que te la afane el cheto con guita y coche nuevo, mientras uno, escondido bien atrasito de todos, intentaba cabecear con disimulo pa’ sacarla a bailar, y que no te vieran los otros, si rebotabas?

¿Fue ahí, que cuando con un vaso de whisky berreta en mano (Otard Dupuy o Cubana Sello verde, intomables…) dabas vuelta y vuelta la pista y terminabas solo en la madrugada, con ardor en el estómago y deprimido, hablando pavadas con tus otros amigos perdedores y desolados?

¿Fue ahí, cuando entre canciones que nos marcaron la vida (como la película El Baile, de Ettore Scola), entre grandes, tal vez soñábamos un amor para siempre, y nos castigábamos con Aznavour, Nino Bravo, Favio, Modugno, Sandro, Matt Monroe, Adamo, Di Capri, Roberto Carlos, Camilo, Beatles, el rock, etcs…?

¿Fue ahi, cuando ella una vez te dijo que sí, y se quedó en las ¨lentas” a bailar contigo, vos apretabas y ella ponía sus manos en tu pecho pa’ mantener la distancia, pues la vieja ¨marcaba¨ desde la mesa con demasiado desconfianza, más, si eras un atorrante y músico? La nena está para otra cosa, con mejor futuro… viste?.

De pronto, se apareció un gran chaparro, que nos cacheteó el sentimentalismo con un ¨La otra tarde vi llover ¨. Y luego siguieron otras, que acompañan en mi caso, y tantos, capítulos o ciclos, donde luego vendrían los agoreros que califican, de que si es romanticismo, o no, o bla bla bla… Por supuesto, prefiero sus canciones cantadas por él mismo, incluso sus versiones con el sonido de antaño, no con estos personajes patéticos de moda, que con demasiada buena voz, no me mueven ni un pelo.

Epoca en que en Argentina, por falta de conocimientos, se subestimaba, ninguneaba, el bolero y la cumbia, la verdadera música de países de esta América mestiza. Por cuestiones de oficio, se dio que muchas veces pudimos compartir buenos momentos con el gran Maestro Armando Manzanero.

Estuve invitado a cantar a su programa en Canal 22, que por ahí ronda el video donde además, canta su tango favorito, La luz de un fósforo, y luego, haciendo un trabajo para la querida cantora Tania Libertad sobre el tango Nostalgias, que era parte del espectáculo con Manzanero.
En esa ocasión, Armando me dijo: maestro, un día quiero hacer un disco de tangos con usted. A mí se me aflojaron los chones… Siguió que Tania me llamara y dijera: Armando quiere que le arregles unos tangos y grabes ya!!!
Y así fue, grabar para él, cuatro o cinco tangos para su espectáculo Armando la Libertad, donde estuvieron de compinches Anibal Berraute, Bocha Mazza y Coco Potenza. Creo que vamos así, con el tiempo, aprendiendo, creciendo y reconociendo, respetando, más allá de géneros, a quienes nos pusieron en oreja y corazón una letra, una música, un andar, acompañándonos en cada etapa de nuestro caminar . Encima también era fanático, como yo, de la lechuga amarga de Argentina, la radicheta…

Salud por su andar en la música popular no sólo de México, del mundo, Don Armando Manzanero.

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