Días de cuarentena, o la acción de hacer nada 0 3095

Transcurre la octava jornada de la medida, y la vida cambió para todos. Un joven periodista cañadense, Agustín Opezzo, reflexiona sobre la circunstancia que nos toca vivir.

Cañada de Gómez, Santa Fe. Argentina.
Cuarentena, día 8.

Comienza una nueva semana de cuarentena. Las calles de la ciudad están vacías. Extrañas las mismas caras que estabas cansado de ver. La pelota ya no corre por el césped, ni rebota en el parquet. La forma de vivir se ve totalmente expuesta a cambios radicales y nos genera pánico. Psicólogos y profesionales se ponen al servicio de la ciudadanía para ser consultados gratuitamente. Esta vez, el enemigo no es el del equipo rival, tampoco lo es el que piensa distinto. Ésta vez el enemigo está oculto. Se ríe de nosotros mientras caminamos, y se multiplica a medida que nuestros pies suman pasos. En silencio, sigilosamente, se va adentrando en nuestras vidas. Todavía no lo sentimos, no lo percibimos, aún lo notamos distante. Pero está acá, ya llegó y está entre nosotros. Nuestra única arma es la acción de hacer nada , o podemos también decir la no acción. Parece una contradicción, pero así lo es.

Las medidas tomadas por el Presidente Alberto Fernández y su gabinete fueron aceptadas por la sociedad en su conjunto. No creo que haya habido en la historia de nuestro país un acatamiento de ésta magnitud. Definamos ésto: el acatamiento a las órdenes declaradas por el Estado puede ser forzoso o voluntario. A lo que me refiero con acatamiento forzoso es a la negación y al desacuerdo de éste, por ejemplo el estado de sitio declarado por gobiernos de facto; en el caso de un acatamiento voluntario, si bien hay una orden y debe ser cumplida, no existe rechazo por parte de la sociedad.
No creo que haya precedentes inmediatos y me atrevo a decir que no los hay en la historia nacional, de un acuerdo tácito entre los ciudadanos y el Estado. Qué paradójico es que la globalización nos vuelva más individualistas, y que la cuarentena nos una como sociedad. El pueblo argentino y la comunidad mundial en su totalidad aplaudió la rápida acción del gobierno argentino.

Países como Brasil, Estados Unidos, México, entre otros, no le dieron importancia a la pandemia. Hoy tienen grandes focos de infección y muy poco margen para poder dar marcha atrás, prevenir y controlar el contagio.

La economía es un factor importante y determinante en la vida de cada uno de nosotros, para el país y para el mundo. No hay certezas de lo que pasará con la economía global. Las grandes potencias se vieron afectadas por la pandemia y el mercado financiero se puso en jaque. Nuestra Nación, en conjunto con el grupo de los 20, está promoviendo un plan mundial de ayuda para los países más pobres.
En nuestro país, el gobierno puso por
delante las cuestiones sanitarias por sobre las económicas. Tomó medidas para sostener las economías de las clases bajas y de los sectores medios, así como también de todos aquéllos que dejaron de producir y trabajar por motivos de salud. Esto generará, sin dudas, una emisión de dinero que traerá por consiguiente inflación. ¿Por qué? Porque se destina dinero y no hay actividad en el mercado. Es una medida eficaz en respuesta a un problema inmediato, pero problemático a mediano y largo plazo. ¿Está bien? ¿Está mal?
¿Quien me lo puede decir?

El caso concreto es que a un trabajador al que suspenden por inactividad en la fábrica, va a tener un apoyo para poder subsistir unos días. La mujer que se quedó sin trabajo porque la tienda de ropa cerró temporalmente, va a percibir la ayuda del gobierno. A su vez el dueño de ese local de ropa que cerró temporalmente, recibirá ayuda del gobierno para no pagar alquiler, impuestos y cargas sociales por inactividad. Todas decisiones sensatas y humanitarias, a las cuales nadie discute.
Lo que a muchos les genera incertidumbre y pánico es ¿qué pasará con la economía después?. Hay personas que imaginan un colapso en la economía y auguran lo peor.

Pero, ¿saben qué? vivimos en Argentina, y la triste la realidad es que nunca sabemos qué va a a pasar mañana. Vivimos en un país impredecible, donde el dólar vuela y a la inflación le gusta jugar en el ascensor. Y siempre nuestro pueblo sale de las malas laburando. El “gringo”, el comerciante, los profesionales, absolutamente todos vamos a poner el lomo y salir adelante, como lo marca nuestra historia.
Hoy lo importante es la salud de los nuestros, hoy la patria está siendo dañada y tenemos la responsabilidad moral y jurídica de hacerle frente. ¿Cómo? Quedándonos en nuestros hogares.

¿Querés ayudar? Quedáte en tu casa. Hay miles de profesionales de la salud poniendo en juego su propia vida, miles de empleados de las fuerzas de seguridad en la calle exponiéndose al virus, muchísimos empleados de comercios que deben seguir abiertos para proveernos alimentos y artículos de primera necesidad, también expuestos a contagio. Seamos respetuosos y sobre todo, RESPONSABLES. No juguemos con la vida de los demás.

Ayer por la tarde recibí la triste noticia del fallecimiento del padre de un amigo italiano a causa del virus. Se me desgarra el corazón y se me hiela la sangre al solo hecho de imaginar ver morir a mis padres, tendidos en una cama, sin poder hacer absolutamente
nada. No se lo deseo absolutamente a nadie.

Los días de fútbol van a volver, y ¿qué mejor que vivirlo con los tuyos?. Todo regresará a la normalidad, y ¿qué mejor que compartir unos mates y charlar con los que querés?. Seamos
pacientes. No vivamos con la culpa de saber que pudimos haber hecho las cosas bien. No vivamos arrepentidos. Sigamos con la conciencia tranquila de haber respetado las normas y de haber asumido nuestra responsabilidad.

 

Agustín Opezzo.
27/03/2020

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A 44 años del asesinato de Fanny Giordano 0 1127

Fanny Giordano había quedado cesante en los cargos que poseía, en diciembre del año anterior, debido a su concepción de la educación inspirado en el pensamiento socialista latinoamericano, admiradora de Salvador Allende y sus reformas educativas.

Sin tener participación gremial, ni política (motivos generales a la hora de –arrestar por averiguación de antecedentes-) fue elegida por la -gravísima conducta- de indignarse y reaccionar ante las injusticias que provocaba la exclusión y la desigualdad en la educación.
Hoy en la evocación de los 44 años de este acto de violencia irracional, ilícita e injustificable, queremos recordarte y homenajear tu nombre. Y que cada cañadense tenga presente tu imagen y la de todos aquellos que padecieron hechos aberrantes de esta magnitud.

¡Ni olvido ni perdón! ¡Fanny Giordano presente ahora y siempre!
Asociación de Derechos Humanos CDG

La pintura de Fanny es del artista y militante por los DDHH Brian Carlson

Rasca donde no pica 0 834

Por Rubén Moreno

Cambiemos fue el peor equipo de los últimos 50 años. No colaboró en políticas públicas sino que atrasó en dicho tema. Todo lo que sacó con excusas sin sentido se fue diluyendo, dejando lo logrado en la nada ni entendiendo la continuidad jurídica. Sólo le dio fuerzas al anterior gobierno sumándole sectores que tienen miradas parciales sobre política, entrando en una división marcada sobre una estrategia gubernamental con total desprecio por el otro (como excusa para llenar sus vacíos contradictorios en el decir y el hacer).

Su incapacidad llevó a la quiebra económica cruzando a todos los sectores con marcados caminos sin salida. Transformaron todo en una timba, desmontaron lo colectivo, lo que no sólo se construía en lo económico sino en los lazos humanos y se llevaron todo. La peor corrupción que llevaron adelante fue robarles hasta las necesidades a los jubilados, el empleo de miles de trabajadores, los pequeños empresarios, la educación, la salud, los pobres que siguieron cayendo sin piso a un vacío sin mañana.

Dieron pánico con su manipulación a las garantías constitucionales, hablaban proyectando desde la ignorancia como si fuera una charla de asado en alguna estancia con sus amigos. Todo se fue quebrando tanto que hasta hoy siguen hablando desde la nada cosas que ni ellos se creen, entrando en un fanatismo que sigue construyendo la cultura del odio que va ser difícil erradicar desde lo colectivo.

A un año del nuevo gobierno sabemos los problemas que dejó el gobierno anterior son complejos y graves pero no se solucionan con crónicas (es lo único que se escucha). Todo esto no hace bueno al peor gobierno de la historia pero tampoco debe garantizar como excusa para llevar adelante las mismas prácticas que vemos como terminó.

“Vemos llorar la biblia junto al calefón” pero las políticas neoliberales siguen, lo privado se antepone ante los intereses públicos, las limosnas como solución a la desigualdad social y lo triste que se siente culpa de estas malas prácticas.

Que no fanatice el solo mirar y no ver. La palabra cuando no se acompaña con la realidad no es creíble y a un año de un Gobierno duele mucho. La pandemia termina siendo una excusa para la violencia institucional, desalojos, represión, acuerdos impunes con mineras, inflación como impuesto y ajuste directo sobre los necesitados, recortes para débiles, beneficios para los sectores que más se enriquecieron, etcétera. Se escucha mucho decir esto es para beneficios del pueblo y nada de eso llega, pero cuando anuncias aumentos impuestos directos al día siguiente logran trastornar nuestra economía.

Lamentablemente el aislamiento de la política está marcando líneas paralelas: por un lado el gobierno y por otra los vulnerables. Siempre se está a tiempo para cambiar de rumbo y ojalá se reflexione y se gobierne para las mayorías.

Me ha contado el Pastor Miguel Brun que hace algunos años estuvo con los pobladores originarios del Chaco paraguayo y que formaba parte de una misión evangelizadora. Los misioneros visitaron a un cacique que tenía prestigio de muy sabio.
Éste, quieto y callado, escuchó sin pestañear la propaganda religiosa que le leyeron en lengua nativa. Cuando terminó, los misioneros se quedaron esperando su respuesta.
El cacique se tomó su tiempo. Opinó:
– Eso rasca. Y rasca mucho, y rasca muy bien.
Y sentenció:
– Pero rasca… donde no pica.

De “El libro de los abrazos”, de Eduardo Galeano.

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