Nahuel recuerda al gran Armando 0 397

Manzanero puso la banda de sonido a pequeños fracasos amorosos de la adolescencia lejana. El autor de la nota, el cañadense Nahuel Porcel, rememora al formidable cantautor fallecido, con quien compartió la pasión por el tango y hasta por alguna humilde verdura argentina.

Desde México escribe: Carlos ‘Nahuel’ Porcel

 

¿Fue entre final de la niñez, albores de pre adolescencia en mi pueblo, cuando nos pusimos los pantalones largos?… ¿Cuando nos creíamos gronchos galanes, con más miedo y pudor que nadie, con vergüenza de gaucho pobre (diría Homero Expósito), y dábamos vuelta a la pista del baile popular, o la llamada discoteque, para ver si la piba que nos gustaba nos daba bola, sudando temerosos que te la afane el cheto con guita y coche nuevo, mientras uno, escondido bien atrasito de todos, intentaba cabecear con disimulo pa’ sacarla a bailar, y que no te vieran los otros, si rebotabas?

¿Fue ahí, que cuando con un vaso de whisky berreta en mano (Otard Dupuy o Cubana Sello verde, intomables…) dabas vuelta y vuelta la pista y terminabas solo en la madrugada, con ardor en el estómago y deprimido, hablando pavadas con tus otros amigos perdedores y desolados?

¿Fue ahí, cuando entre canciones que nos marcaron la vida (como la película El Baile, de Ettore Scola), entre grandes, tal vez soñábamos un amor para siempre, y nos castigábamos con Aznavour, Nino Bravo, Favio, Modugno, Sandro, Matt Monroe, Adamo, Di Capri, Roberto Carlos, Camilo, Beatles, el rock, etcs…?

¿Fue ahi, cuando ella una vez te dijo que sí, y se quedó en las ¨lentas” a bailar contigo, vos apretabas y ella ponía sus manos en tu pecho pa’ mantener la distancia, pues la vieja ¨marcaba¨ desde la mesa con demasiado desconfianza, más, si eras un atorrante y músico? La nena está para otra cosa, con mejor futuro… viste?.

De pronto, se apareció un gran chaparro, que nos cacheteó el sentimentalismo con un ¨La otra tarde vi llover ¨. Y luego siguieron otras, que acompañan en mi caso, y tantos, capítulos o ciclos, donde luego vendrían los agoreros que califican, de que si es romanticismo, o no, o bla bla bla… Por supuesto, prefiero sus canciones cantadas por él mismo, incluso sus versiones con el sonido de antaño, no con estos personajes patéticos de moda, que con demasiada buena voz, no me mueven ni un pelo.

Epoca en que en Argentina, por falta de conocimientos, se subestimaba, ninguneaba, el bolero y la cumbia, la verdadera música de países de esta América mestiza. Por cuestiones de oficio, se dio que muchas veces pudimos compartir buenos momentos con el gran Maestro Armando Manzanero.

Estuve invitado a cantar a su programa en Canal 22, que por ahí ronda el video donde además, canta su tango favorito, La luz de un fósforo, y luego, haciendo un trabajo para la querida cantora Tania Libertad sobre el tango Nostalgias, que era parte del espectáculo con Manzanero.
En esa ocasión, Armando me dijo: maestro, un día quiero hacer un disco de tangos con usted. A mí se me aflojaron los chones… Siguió que Tania me llamara y dijera: Armando quiere que le arregles unos tangos y grabes ya!!!
Y así fue, grabar para él, cuatro o cinco tangos para su espectáculo Armando la Libertad, donde estuvieron de compinches Anibal Berraute, Bocha Mazza y Coco Potenza. Creo que vamos así, con el tiempo, aprendiendo, creciendo y reconociendo, respetando, más allá de géneros, a quienes nos pusieron en oreja y corazón una letra, una música, un andar, acompañándonos en cada etapa de nuestro caminar . Encima también era fanático, como yo, de la lechuga amarga de Argentina, la radicheta…

Salud por su andar en la música popular no sólo de México, del mundo, Don Armando Manzanero.

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Inseguros 0 939

Para tener en cuenta: entre el 2004 y 2008 los delitos bajaron notablemente ya que fue cuando hubo empleos, políticas de inclusión y contención social. El estado representativo siempre recurrió al marketing facilista y simplista para justificar la falta de propuestas a un problema político complejo, el cual debe resolverse con políticas acordes a la grave situación que vivimos como sociedad con delitos urbanos mal llamados inseguridad. Con dicho término creemos que es otro tema, el que tiene que ver más con la pérdida de derechos básicos: trabajo, salud, educación, inclusión, violencia institucional, etcétera, con lo que sufrió la Argentina en tiempos de dictadura cívico-militar: sitiar calles, barrios, cámaras, justificar la cultura represiva como salida.

Como vemos que el problema continúa, los sectores que sufren aporofobia por parte de una sociedad de doble moral reaccionaria que juzga pobres, que son quienes más sufren estos delitos en un 80%, el 12% la clase acomodada que sigue incluida y el 8% restante los más poderosos.

Si estas cifras no se modifican con el tiempo puede haber poca diferencia porcentual de aquellas manipuladas por medios hegemónicos de comunicación que son quienes penetran culturalmente a esa mayoría que les hace creer culpables a la mayoría marginada. Ésta que entregó todos derechos para que se los cuiden y se los despilfarraron con políticas que rompieron su vida digna.

Vemos esta situación problemática; creo que se ha entrado en un espiral de ver; si miramos críticamente analizando delitos vemos que en su mayoría son asociaciones ilícitas generalmente con integrantes de las fuerzas de (in)seguridad. Obviamente que la política para justificarse revindica a este sector de triste y presente oscuro y no toma como referencia que en un porcentaje altísimo estos están procesados por delitos gravísimos haciendo que todo sea un recorrido que no para. Se ve también que aparecen fiscales cómplices sin medir lo que representan (su rol: La investigación de los delitos quedarán a su cargo y será quien promueva la acción penal contra los autores y partícipes de un suceso, que luego deberá ser probado en un juicio oral y público. El juez garantizará que se cumpla la ley durante el procedimiento penal).

Cuando hablemos de estos temas deberíamos reflexionar y pensar donde están las causas para cambiar las consecuencias, si los responsables de garantizar nuestra vida y transitar libremente sin miedos a delitos están en complicidad con los que generan violencia desde los peores de estos. Deberíamos reconsiderar que justamente la mayoría somos víctimas de estos personajes que usan el poder para delinquir y no los marginados que siguen sufriendo estas verdaderas políticas de inseguridad con horizontes sin futuro.

Ruben Eduardo Kelo Moreno

29 de junio: El día que perdimos y ganamos 0 1049

Armando Amirati llegó a Cañada en el ’62, dio vueltas estructuras largamente establecidas en las relaciones entre la comunidad católica cañadense y su parroquia, fue humilde, líder en el ejemplo, lo sacaron violentamente de su puesto, provocó que la sociedad local saliera a pelear por él, resistió en la semiclandestinidad celebrando misas, bautismos y comuniones en galpones prestados, y finalmente partió a La Rioja dejando una estela de veneración que lo acompañó hasta su destino.

El 29 de junio del ’69 se plasmó el temor de la ciudad y comenzó la larga partida del sacerdote, que tuvo su punto culminante cuando el poder mostró los dientes y envió a la policía en cantidades inverosímiles para nuestra modesta medida, lo que resultó en una histórica pueblada con heridos de bala, gases y detenidos.,
Ese fue un día de derrota, pero en el que Cañada peleó como pocas veces.

Roberto Larocca

Se aconseja, por si no lo vieron, el sólido documental de Mauricio Cocchiarella sobre el Cañadazo:
https://www.youtube.com/watch?time_continue=290&v=XDTzos4jOPI

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