Pocho 0 1592

Se cumplen 18 años del asesinato de Claudio Lepratti, militante social muerto por la represión desatada en diciembre de 2001, cuando el país se hundía en una crisis interminable.

Querido e inolvidable Pocho:

Guardo recuerdos de tu bondad por el otro, la dulzura en tus charlas, el saludo y la mano extendida de apretada simple y sincera, el compartir el pan con tus queridos pibes del barrio con los que recorriste vida, la camiseta del glorioso Newell’s Old Boys de Rosario. Toda tu siembra seguirá viva y sí, realmente sos un ángel, un fuerte abrazo en donde estés, el universo es infinito y en algún lugar seguramente estarás mateando y preguntándote el porqué de esas balas que siguen matando con total impunidad, a las que nadie las quiere parar y siguen cargando sin importarles la vida del necesitado y de los que luchan por el otro.

Estuvimos compartiendo un seminario en el año 99 ,en General Roca (Río Negro), recuerdo Pocho como les cocinabas a los jóvenes que llevaste, compartías charlas, música, anécdotas y ese clima solidario que estaba siempre presente en tu andar, esa forma de explicar cosas que tenías, donde me contabas la construcción junto al Padre Montaldo, allá en el barrio Ludueña, y la mirada social del mismo.

A fines del año 99 llegaron tiempos de cambio de gobierno, donde el descontento marcaba una tendencia al triunfo del nuevo signo político: la Alianza, que resultó el verdugo de Pocho y tantas víctimas de la represión. En cada movida o encuentro el Pocho estaba presente, y como nos pasa con muchos cumpas hoy, compartimos el grito de los excluidos en la Plaza San Martín de Rosario junto a Rubén Naranjo, inolvidable militante comprometido por los derechos humanos, y tantos otros.

Recuerdo como si fuera hoy el encuentro casual frente al cine Village, parado con su bici charlamos un buen rato pero andaba con poco tiempo, se iba para el trabajo, pero igual me acompañó para que conozca y charle con el padre Montaldo, ese beso y mano y el “chau Moreno” seguirá siempre presente en mi memoria…
Pocho se convirtió en el ángel de la bicicleta y la impunidad en rey, pasaron 18 años de tu asesinato y la política de estos gobiernos anti populares siguen planteando represión como solución a la exclusión que sigue matando generaciones en vida. Que la memoria sirva para que la búsqueda política sea distribuir las posibilidades para incluir, y no policías con armas para control social, y para no repetir esta triste historia que sigue marcando un profundo dolor colectivo.

Querido Pocho, a los que luchan como lo hiciste vos se los lleva presente en cada lucha colectiva contra la injusticia, la que sigue creciendo impunemente.

Rubén Kelo Moreno

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Un cambio de costumbres 0 1226

Una de las recomendaciones, que ya quedaron sobrepasadas por el decreto sobre la cuarentena, es el de la espera en los comercios. De a poco y en algunos casos no sin cierta resistencia, los clientes –y los comerciantes- fueron adecuando sus conductas a la cruda realidad: de a dos o tres clientes dentro del local, espera en fila en el caso de lugares de gran afluencia como los supermercados, o los cajeros automáticos.

Se puso así sobre la mesa la conducta social de los cañadenses, muchos de los cuales están saturados de individualismo (“Si necesito esto lo tomo porque es mi derecho, y qué…”), y hacen que los otros, los sensatos, tengan que hacer gala de su paciencia para no reaccionar. Porque de qué sirve que uno se coloque a dos metros del que lo precede en la cola del súper, si el que viene atrás se le pega a la nuca, y de paso le comenta con sorna qué cosa, las pavadas que nos obligan a hacer, buscando complicidad para ese dislate.

Por eso, la actitud del dueño de un supermercado de calle Ocampo al 600 (foto), protegiendo y protegiéndose, es para imitar, entre tantos otros también súper, adonde los empleados enfrentan a los clientes a cara descubierta, a cincuenta centímetros cada rostro, de a cientos por día. Y ello vale para tantos otros.

Y de paso, el aplauso para las trabajadoras y trabajadores de salud, médicos, enfermeras, empleadxs de farmacia, que cargan sobre sus hombros buena parte de esta historia junto con las fuerzas del estado, tantas veces denostadas.

Este es un tiempo distinto a cualquier otro que hayamos vivido en las últimas décadas, y esperemos estar a la altura de las circunstancias.

A la izquierda del padre 0 615

Es inadmisible lo que han hecho con nosotras durante miles de años y últimamente con más intensidad y frecuencia; quizás muchas no nos demos cuenta y veamos como algo natural el mal trato que recibimos a diario en pequeñas cosas como por ejemplo escuchar y tararear la letra de una canción cuyo contenido nos denigra y nos rebaja como personas o cuando participamos activamente de marchas reclamando nuestros derechos nos tildan de asesinas, degeneradas o putas, ni hablar cuando aplicamos el lenguaje inclusivo: el rechazo, la burla y los chistes jocosos tildándonos de ridículas y tilingas.

Así, en pequeñas actitudes es donde se agiganta el odio y el rechazo hacia nosotras, no solo tenemos que lidiar con el macho sino también con la falta de sororidad de nuestras pares, por eso es muy importante exigir que todas las Instituciones públicas y privadas tengan que formarse y capacitarse obligatoriamente en perspectiva de género.

La insensibilidad y desidia la notamos también en el Sistema Judicial y en el mismo Estado a cuyos lugares recurrimos por ayuda –nuestra institución recibe permanentes denuncias sobre el tema.-

Compañeras: ante la urgencia que amerita el desenlace fatal de muchas de nosotras, debemos exigir que sean aprobados con toda celeridad los distintos proyectos de ley que respaldan nuestros pedidos más urgentes.

Debemos aprovechar esta etapa donde nos prometieron que iban a sumarnos más derechos, bien, ¡exijámoslo!.
En nuestra localidad realmente hay compañeras que la están pasando muy mal, debemos ponernos firmes y exigir que ante cualquier denuncia por violencia, sean atendidas en otro lugar, lejos de la Jefatura de Policía, ya que es una Institución violenta, debido al mal trato que reciben las víctimas – y en algunos casos hasta el personal femenino que trabaja en ese lugar-.

Dichas oficinas deberían estar en Fiscalía o en algún espacio físico de Tribunales con personal idóneo, para su contención y protección, como corresponde y especialmente que se invierta económicamente en fuertes campañas serias y no de marketing con contenidos por escrito y distribuidos a toda la población para su información, prevención y solidaridad para con aquellas que sufren violencia de género.

Entre tantas violencias que sufrimos las mujeres, no podemos dejar pasar la VIOLENCIA OBSTÉTRICA (desconocimiento de los protocolos ILE, sobre todo en el tratamiento que aplican algunos objetores de conciencia obstaculizando la práctica, es muy importante remarcarlo.

Entre los enemigos naturales que tenemos debemos reconocer a los medios de comunicación, que, para mayor rating hacen que la noticia de mujeres asesinadas sea algo natural y en los programas de opinión deforman la realidad re victimizando a la víctima.

Existen infinidades de denuncias que podríamos agregar, pero no nos alcanzaría el tiempo, pero bueno lo importante y bueno de ser mujer, es que tenemos lo que hay que tener para seguir luchando por nuestros derechos y decirles a las más escépticas que sean SORORAS, porque mañana pueden tocar sus puertas, no están libres del peligro que nos rodea, que nuestra vida vale como la de TODAS, TODOS Y TODES.

Adriana Diez
Integrante de la Asociación de DDHH de Cañada de Gómez

Nacidas a la izquierda del padre

Nos han quemado en la hoguera del difunto marido.
Nos han alejado por impuras.
Nos han condenado a los trabajos más duros.
Nos han bajado de la peana de diosas
dividiéndonos en dos dioses varones.
Nos han lapidado por adúlteras.
Nos han etiquetado como débiles mentales y físicas.
Nos han utilizado como esclavas del hombre.
Nos han vendido o cambiado por ganado.
Nos han condenado y mutilado.
Nos han violado como carne sin alma.
Nos han hecho creer que agriamos el vino,
secamos las semillas y oxidamos los metales
Nos crearon de la costilla de varón.
Fuimos causa de los males de la tierra.
Nos han impedido decidir si queremos o no ser madres,
y a la vez nos han esterilizado sin permiso
como modo de detener la pobreza
y salvar así el culo del político de turno.
Los varones que lo han hecho y los que lo han consentido,
han olvidado que nacieron de mujer, inevitablemente.

                                                                  Begoña Abad

 

 

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