Reclamando 0 1420

En los últimos años los distintos Gobiernos vienen utilizando palabras creadas y utilizadas en los distintos medios de comunicación, en los que grafican una división ideológica cargada de desencuentros, cuyos resultados son rupturas irreparable

Lamentablemente, o por suerte, el tiempo los termina desenmascarando dado que su pertenencia es leal a un mismo proyecto político, cuando tienen que acordar garantizando derecho pleno hacia un determinado sector social a los que ellos y sus medios adictos llaman “el poder real”.
Son los que históricamente manipulan a las mayorías desde ese lugar de privilegio. Se apropian del Estado representativo, no les interesa la elección del voto, ya que más temprano que tarde los elegidos se arriman para que les indiquen las políticas a seguir.

Debajo de la línea horizontal, que es la que divide realmente, están los otros, que a 39 años de recuperar la democracia deben vivir RECLAMANDO por derechos que no se respetan desde un Estado ausente que mira solo para arriba.

Esta gran mayoría son los ninguneados, los que deben luchar por salud, educación, justicia para ser visibilizados, los desocupados tienen que cortar calles , los sin vivienda tomar tierras, los jubilados rogar por una dentadura, con sueldos de apenas un 30% de una canasta básica, las madres del dolor, las victimas de femicidio con sus gritos de ayuda, no sólo no las escuchan sino que las dejan a merced del violento que terminan con sus vidas, los que sufren violencia institucional, los trabajadores de la salud, por mejores condiciones y sueldos justos, los del agua para que dejen de contaminarlas con desechos (cianuro), los del paren de fumigar para que se cambie el modelo productivo, por la Ley de Humedales, los hacinados reclamando viviendas dignas ,las generaciones que no conocen el trabajo digno y deambulan por oficinas por un bolsón para alimentarse solo unos días, las colas en las iglesia por ropa, los jóvenes reclamando a gritos que nos necesitan y como repuesta reciben porquerías que los mata en vida.

No hay proyectos políticos para ningún sector de la línea para abajo, solo se conquistan algunas reivindicaciones a través de los movimientos sociales organizados, derechos que en democracia deberíamos tenerlos todos desde que se nace, porque así lo dice nuestra Constitución, este espiral que se sigue construyendo no es bueno para la salud social en el tiempo, son muchos los reclamos sin repuestas y son muchos los privilegios para los de siempre.

Anunciar aumentos de limosnas para garantizar estos modelos para algunos, se alejan cada vez más de las soluciones, hay muchos hermanos que la están pasando mal, que sufren y mucho estas desigualdades, que este Gobierno de palabras y promesas fáciles comience a devolver la dignidad a las mayorías y no abundancia al poder real, sólo lo logrará recuperando la política, si no realmente vamos camino hacia el abismo.

Ruben Eduardo Kelo Moreno

 

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Muerte de José Luis Cabezas, en un nuevo aniversario de su asesinato 0 604

Cuando mataron a José Luis Cabezas nos mataron a todos, recuerdo la angustia que produjo en todos los sectores sociales, nos sentimos solos, desprotegidos ante el poder que no se ve pero volvía a matar para amenazar y decirnos mandamos nosotros, somos impunes, la Argentina como hoy vemos, era una ensalada de trascendidos, mentiras, versiones ilógicas. pero esa indignación nos unió en una frase que representó el sentimiento popular todos somos cabezas, resulta difícil con la impunidad del poder decir Nunca Más pero muchos seguimos construyendo con militancia, compromiso en lo colectivo, hoy debemos ser conscientes de la importancia de la unidad para romper estas paredes que nos tapan de injusticias , no a cualquier costo, sí contemplando las diferencias y promoviendo los consensos en una gran resistencia contra este mismo poder que sigue volviendo con otros rostros.

Rubén Kelo Moreno

Reconstruir 0 475

Cuando hablamos de la dictadura y lo que sigue generando, no se lo toma con seriedad y se lo ve como algo lejano, sin poner atención a todo lo que vino después, su economía, y parte de esa cultura que sigue vigente para una gran mayoría que no analiza lo que fue, y el porqué de esos años que nos cruzaron como sociedad.

Desde la política se trató de cerrar ese modelo impuesto, que tuvo tres etapas: la del 76, los 90 y la tercera, entre el 2015 ,2019.
Este gobierno, que venía a traer dignidad con políticas populares, sigue apostando a esos caminos de la desigualdad, garantizándolos y excusándose en que no existen otros medios para cambiar.

Nada es casualidad sino consecuencia, y las palabras, si no reflejan la realidad, son solo eso, palabras bonitas en frases armadas. No podemos negar la realidad, pero necesitamos hacer un esfuerzo para entenderla. Creemos que, efectivamente, esos sectores del poder están cosechando lo que sembraron con sangre y muerte en los 70, que cultivaron en los 40 años de esta democracia que supimos conseguir.

Se empeñaron en hacer de la política una mala palabra, y que la solución es profundizar esas prácticas quitando derechos con violencia sumando más marginalidad.

Claro que la historia no es lineal, está hecha de marchas y contra marchas. La expresión, más o menos vehemente, de los conflictos de clase es lo que mueve el amperímetro. Y, o bien permite la bajada de crudas políticas neoliberales que se profundizan día a día y ninguno de los que han estado en el poder ha podido, sabido o querido solucionarlas. Aunque con la necesidad de una articulación más eficiente, la resistencia está.

Por más que la manipulación de los medios la niegue, las distintas movilizaciones docentes y de muchos gremios, donde la masividad les impide ocultarlas, las muestren a su modo, para el desprestigio y la espectacularización del hecho político.

Las marchas de “paren de fumigarnos”, la defensa de los pueblos originarios recuperando territorios, las marchas de los 24 de marzo con miles de personas recorriendo las calles, diciendo Nunca más a golpes de estado, la histórica del 2×1, el llenado de plazas con pañuelos blancos, emblemas de la resistencia por memoria, verdad y justicia, todas estas manifestaciones no se pueden tapar con una mano.

Los grandes medios desinforman y mucha gente repite. No negamos la violencia, que existe y es cruel, pero ya está probado que no se detiene con más muertes.

El problema de la seguridad no tiene nada que ver con la pérdida de garantías. Todo lo contrario, garantizar los derechos humanos básicos es más seguridad.

La violencia institucional, las asociaciones ilícitas que aparecen diariamente en los diarios, éste es el mensaje descarado: actúen que serán protegidos. Necesitamos justicia, derechos, igualdad, comprensión, amor, debemos ser capaces de construir otra cosa, y aún estamos lejos de contar con una alternativa política que realmente dé vuelta la tortilla, cambie el paradigma. Que no tenga todas las soluciones, que se pregunte, que escuche lo colectivo y que todo lo que vivimos como sociedad lo carguemos de contenido político.

 

Ruben Eduardo Kelo Moreno

 

 

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