Con Amorino Cingolani se fue un incansable buceador en la música 0 614

Desde sus comienzos en conjuntos folklóricos del Nacio o cantando en las Jazz que actuaban en los bailes de la zona, pasando a su etapa clásica, como solista en conciertos y docente de guitarra, hasta el tiempo del compositor del que felizmente quedó material grabado, la música y el artista desaparecido son indivisibles.

De pibe estudió guitarra, y desde entonces no paró más. En el Colegio Nacional Amorino integró –entre otros- un cuarteto folklórico, Los Pitanguá, con Alberto Andrada, Alfredo Martini y Roberto Pasquali, y a posteriori cantó en las bandas que eran número obligado en los bailes, junto a las orquestas típicas que aportaban la cuota tanguera. 

Ya en una etapa de perfeccionamiento en el que luego fuera su herramienta, la guitarra, comenzó un período en el que alternó la enseñanza de la música con actuaciones en vivo. A ello se agregó la reparación del instrumento, a la que Cingolani solía agregar una verdadera clase que con su pasión ilustraba a su ocasional cliente en el universo del luthier. 

En las últimas dos décadas, y con la posibilidad de acceder a grabaciones de buena calidad, Amorino dejó plasmados varios trabajos, algunos en casette, a dúo con Luis Urquiza, y los últimos en CD, Tangos en Guitarra y Entre las Cuerdas. Al mismo tiempo, en 2013, su obra fue declarada de interés cultural por el municipio de Cañada de Gómez. 

La vida de Amorino fue mucho más que eso, pero aquí se rescata esa faceta, la del músico y docente, por la que transitó durante buena parte de su paso por esta tierra. 

Mis viejos me habían llevado a un baile a Olimpia. En esa época, comienzos de los ’60, las familias iban a los clubes a bailar, llevaban a sus hijos, y las pibas y los pibes nos comíamos un choripán, corríamos por todos lados, y pateábamos las tapitas de cerveza y gaseosa que poblaban la pista.
Esa vez no fue la excepción, y mientras desarrollábamos la rutina, salió la Jazz al escenario, creo era la Saint Louis. Para nosotros eran todos señores mayores que vestían pantalón clarito, zapatos blancos y sacos brillosos. Muy brillosos. Entre ellos había uno bastante jovencito, a quien el locutor presentó como Ray Cingol. 

El tipo agarró uno de esos micrófonos cuadrados de la época, y cantó una ristra de canciones de moda en esa época, con impresionante voz de bajo sorprendente por la edad, y nosotros paramos un poco de correr y nos fuimos a escuchar bien adelante del escenario. Nos llamó la atención, aparte de la pilcha, el nombre: Ray Cingol, que sonaba a yanky y parecía más bien el nombre de un héroe de las historietas que leíamos en El Tony.

Personalmente, ésa fue la primera vez que vi a Amorino Cingolani, una noche en el Club Deportivo Olimpia en la que integró una orquesta de jazz con el nombre artístico de Ray Cingol. Después lo conocí como el gran tipo y músico con el que charlé muchas veces. Pero aquella noche de verano en la pista descubierta, entre humo de choripán y tapitas de cerveza, descubrí a alguien que, como tantos otros cañadenses a lo largo de los años, pusieron a la música en el altar de la pasión.

Roberto Larocca

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La bicicleta seguirá andando 0 728

Esta triste noticia me parte el alma, te fuiste al lugar desconocido sobre el que todos tenemos nuestra teoría y solo al partir descubriremos, o la nada.

Querido Horacio, jamás podré olvidar los momentos compartidos en la vida, el saludo cariñoso, el comentario sobre mi estado de ánimo y decirme te veo mal Kelo…, no le des bola…, viste lo que pasó?…, escuchá, vos sabes tal o cual cosa…

No es fácil la noticia, a los amigos uno los ve inmortales pero parece que se confunde.
Te voy a seguir recordando en cada espacio de los que recorrías y te parabas con la bici para cruzar palabras.

Si existe aquel lugar, que encuentres allí lo que quizás no encontraste en este paso.
Abrazo interminable

 

Ruben Eduardo Kelo Moreno

 

A 66 años del bombardeo a Plaza de Mayo 0 1142

La masacre de Plaza de Mayo dejó 308 muertos, la mayoría civiles, según estableció una investigación del Archivo Nacional de la Memoria (ANM) divulgada en el 2009 por el entonces secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde.
Sólo 12 de los fallecidos (4 por ciento del total) estaban adentro de la Casa de Gobierno, donde impactaron 29 bombas, de las que estallaron seis.
“El resto de las bombas, proyectiles y fusiles semiautomáticos FN de fabricación belga que los infantes de Marina estrenaron ese día estuvieron dirigidos a la población”, según el informe con las principales conclusiones de la investigación del ANM.

En “connivencia con sectores políticos y eclesiásticos”, las Fuerzas Armadas “descargaron sus bombas y ametralladoras” contra la población civil “como forma de implantar el terror y el escarmiento, para lograr la toma del poder”
Hoy sigue intacto la cultura del odio a lo popular con otros rostros; legado de otras generaciones que les fueron inculcando y lo siguen regando para que no se marchite. Cualquier excusa es válida para manifestarlo, creemos que solo es de la derecha y como en el 55 hay un gran arco político que ya no lo oculta, es lamentable que aquellos que proclaman que defienden la vida , a los desprotegidos ,lo popular , es solamente un espejo para verse, hasta les debe ser molesto llevar esa mochila colmada de contradicciones.

La división los envalentonó, no es excusa la predica mediática, esos nombres cargados de odio y desprecio que le ponen a las mayorías populares y sobre todo al peronismo hasta les molesta las políticas populistas; toman la palabra populismo como si fuera mala palabra como tantas otras que se fueron deformando a través del tiempo: populismo, una postura política que busca, a través de diversas estrategias, el apoyo y consentimiento de las clases populares). Sin embargo, el término populismo es considerado mucho más amplio y complejo de definir.

Esto se debe a que se denomina como ‘populismo’ a diversas realidades, propuestas y estrategias políticas, económicas, sociales y culturales, que proponen defender los intereses generales de la sociedad a fin de alcanzar el bienestar común de los ciudadanos.

Hoy a 66 años nos preguntamos si lo volverían hacer, creemos que si porque en la mayoría de sus manifestaciones todavía no se bajaron de los aviones, cambiaron bombas por palabras ofensivas que siguen doliendo, siguen predicando la muerte ante la vida.

Ruben Eduardo Kelo Moreno

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