Fanny a cuarenta y tres años 0 1644

Un día 8 de febrero, pero de 1977 el régimen genocida sufrido en nuestro país sustrajo, entre miles de otras, la vida de una docente de nuestra localidad, aquella madrugada del 8 de febrero las fuerzas la sacaron de forma abrupta, de su domicilio, la fusilaron con más de cincuenta balazos y la arrojaron en una banquina cercana al cementerio de Armstrong.

Fanny Giordano había quedado cesante en los cargos que poseía, en diciembre del año anterior, debido a su concepción de la educación inspirado en el pensamiento socialista latinoamericano, admiradora de Salvador Allende y sus reformas educativas.

Sin tener participación gremial, ni política (motivos generales a la hora de –arrestar por averiguación de antecedentes-) fue elegida por la -gravísima conducta- de indignarse y reaccionar ante las injusticias que provocaba la exclusión y la desigualdad en la educación.

Hoy en la evocación de los 43 años de este acto de violencia irracional, ilícita e injustificable, queremos recordarte y homenajear tu nombre. Y que cada cañadense tenga presente tu imagen y la de todos aquellos que padecieron hechos aberrantes de esta magnitud.

¡Ni olvido ni perdón! ¡Fanny Giordano presente ahora y siempre!

Asociación de Derechos Humanos de Cañada de Gómez

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La imagen 0 307

Volvieron las malas palabras: reforma laboral, represión, mano dura, picanas, desaparición de personas, manuales, cámaras, ciudades sitiadas, y espiadas por un despiadado lente acusador de inocentes, y también persecuciones desde redes sociales con los famosos troll.
Creyeron que el voto da la razón para atropellar con leyes y sacar conquistas históricas para violar derechos humanos. El voto da representatividad, sólo eso, y es lo que confunden los que asumen cargos.

Decía Mario Benedetti: “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto cambiaron todas las preguntas”. El desamor que impera hoy socialmente, desde donde la distancia en ponerse en el lugar del otro se ensancha cada vez más,
Estas semillas, tristemente, se vienen sembrando a través de los distintos gobiernos, no sólo desde lo verbal, sino en prácticas políticas y actos de gobierno, como ajustes, medidas de exclusión, crecimiento de la pobreza, lo que también es violencia.

Cada tema social que aparece es acompañado por esa división, donde priman la discriminación, rencores, desprecios y odios, construyendo una sociedad en su mayoría partida por la violencia que vemos en todos los ámbitos, hasta se pierde el poder de analizar y reflexionar, y donde obviamente hay una política de manipulación desde los medios.

Creemos que es una parte, lo que estamos viviendo como sociedad en este florecer de prejuicios históricos, que lo supera. Una elección, un problema de tránsito, un partido de fútbol, una idea, es un disparador violento que se masifica, como el personaje de Robert Louis Stevenson, Dr. Jekyll, al tema de los fenómenos de la personalidad escindida y que puede ser clasificada como novela psicológica de horror.

Nos cuesta creer cómo se expresan muchos amigos, conocidos, profesionales y militantes desde las distintas redes y mensajes de whatsapp, no son ellos realmente; esta construcción armada desde esos lugares marca culturalmente la idea de la muerte al diferente. Hoy hasta se cuestiona la palabra amor como justificativo para la razón, del por qué se caminó por esos lugares, si por el amor a la vida que la bala no salió lo debemos agradecer, es inimaginable lo que estaríamos viviendo hoy como sociedad si se hubiera disparado.

Ruben Eduardo Kelo Moreno

 

Mordisquito 0 317

En cada charla, las reflexiones de Discépolo marcaban un camino para la discusión, criticando las banalidades de la oposición, de una cultura que hoy, a pesar de que pasaron tantos años, está más vigente que nunca.
De “Mordisquito” Discépolo dejó esta reflexión para todos los tiempos y cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia:

“Resulta que antes no te importaba nada y ahora te importa todo, sobre todo lo chiquito. Pasaste de náufrago a financista sin bajarte del bote. Vos, sí, vos, que ya estabas acostumbrado a saber que tu patria era la factoría de alguien y te encontraste con que te hacían el regalo de una patria nueva, y entonces, en vez de dar las gracias por el sobretodo de vicuña, dijiste que había una pelusa en la manga y que vos no lo querías derecho sino cruzado.
¡Pero con el sobretodo te quedaste!… Entonces, ¿qué me vas a contar a mí? ¿A quién le llevás la contra? Antes no te importaba nada y ahora te importa todo. Y protestas. ¿Y por qué protestas? ¡Ah, no hay té de Ceilán! (El té de Ceilán es aquel que se produce en la isla de Sri Lanka, ubicada en el Océano Índico, al sudeste de la India. Ceilán o Ceylon (nombre que adoptó el país en el período que fue colonia británica) es el cuarto país productor de té del mundo, detrás de China, India y Kenia).

Norberto Galasso, en “Mordisquito, ¡a mí no me la vas a contar!”, donde se reproducen las 39 charlas de Discépolo, julio de 1985, a modo de introducción de su libro: Enrique Santos Discépolo ha sido una de las tantas víctimas de la deformación cultural operada por el aparato ideológico colonial, dirigido a obnubilar nuestro pensamiento.

A través de esa “colonización pedagógica”, como la llamaba Jauretche, la clase dominante aniquila en vida y aún después de muertos a quienes osan quebrar los cánones establecidos, y cuando le resulta imposible el silenciamiento, procede a tergiversar su mensaje intentando esterilizarlo.
Así fabrica un Homero Manzi nostálgico, para escabullir al fundador de FORJA; un Guido y Spano lírico que recibe en la cama a los chicos del colegio, para ocultar al acusador del mitrismo en la guerra de la Triple Alianza, y un Felipe Varela que “matando viene y se va”, para esconder al caudillo que convoca a la unión latinoamericana contra la opresión extranjera.

Mordisquito también le hablaba al poder y le preguntaba para que quieren volver si su historia es del desprecio hacia las mayorías y el poder para unos pocos, despreciando la dignidad del trabajo y las mayorías populares.

Mordisquito, ellos siempre están volviendo, se reciclan y encuentran campos propicios para la desmemoria, imponiéndose mientras utilizan a propios y extraños. Volvieron con los bombardeos, instalaron la proscripción, enmudecieron palabras prohibiéndolas; se logró volver después de tantas luchas, pero aun así produjeron la dictadura más sangrienta de nuestra historia: desaparecieron a 30.000, quebraron la economía solo para el beneficio de unos pocos, esa matriz económica que pintada de varios colores sigue estando vigente.

Creímos volver con la democracia ellos agazapados producen un golpe económico, y engañando como populares disfrazados con ponchos y patillas arriba de un caballo se transformaron para entregar todo de rodillas, vaciaron los partidos, impusieron leyes laborales y nos volvieron a sumergir en la pobreza.

Por qué será que nos cuesta tanto volver, y a ellos les resulta tan fácil, más aún en tiempo de crisis y descontento social, el pueblo en su confusión los toma como salvadores de la crisis y solo la profundizan, cuatro años de unos de los peores gobiernos de la historia, nos robaron la dignidad y derechos… Te resucitaron, Mordisquito. Con tus palabras en boca de actores (que también creyeron que se volvía para siempre) se armó toda una mística para decorar un caballo como el de Troya, pero de nacional y popular aparecieron residuos del anterior gobierno, para continuar con políticas más profundas que el neoliberalismo.

Sólo un ejemplo de que siempre vuelven: jubilados tres veces más pobres, son sinceros, te dicen que vinieron ajustar. “Mordisquito, ¡a mí no me la vas a contar!” Siempre vuelven, pero también se forman los anticuerpos populares para que no logren ponerles el moño a estas políticas que solo traen angustias, tus predicas también van a volver y se quedarán para siempre, porque hay un pueblo que sigue llevando las banderas de la dignidad.

Rubén Eduardo Kelo Moreno

 

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