Inseguros 0 2718

Sin complicidad no hay delitos. Siempre se habla de que no hay que relacionarlos con la exclusión pero los gráficos dicen otra cosa.

Para tener en cuenta: entre el 2004 y 2008 los delitos bajaron notablemente ya que fue cuando hubo empleos, políticas de inclusión y contención social. El estado representativo siempre recurrió al marketing facilista y simplista para justificar la falta de propuestas a un problema político complejo, el cual debe resolverse con políticas acordes a la grave situación que vivimos como sociedad con delitos urbanos mal llamados inseguridad. Con dicho término creemos que es otro tema, el que tiene que ver más con la pérdida de derechos básicos: trabajo, salud, educación, inclusión, violencia institucional, etcétera, con lo que sufrió la Argentina en tiempos de dictadura cívico-militar: sitiar calles, barrios, cámaras, justificar la cultura represiva como salida.

Como vemos que el problema continúa, los sectores que sufren aporofobia por parte de una sociedad de doble moral reaccionaria que juzga pobres, que son quienes más sufren estos delitos en un 80%, el 12% la clase acomodada que sigue incluida y el 8% restante los más poderosos.

Si estas cifras no se modifican con el tiempo puede haber poca diferencia porcentual de aquellas manipuladas por medios hegemónicos de comunicación que son quienes penetran culturalmente a esa mayoría que les hace creer culpables a la mayoría marginada. Ésta que entregó todos derechos para que se los cuiden y se los despilfarraron con políticas que rompieron su vida digna.

Vemos esta situación problemática; creo que se ha entrado en un espiral de ver; si miramos críticamente analizando delitos vemos que en su mayoría son asociaciones ilícitas generalmente con integrantes de las fuerzas de (in)seguridad. Obviamente que la política para justificarse revindica a este sector de triste y presente oscuro y no toma como referencia que en un porcentaje altísimo estos están procesados por delitos gravísimos haciendo que todo sea un recorrido que no para. Se ve también que aparecen fiscales cómplices sin medir lo que representan (su rol: La investigación de los delitos quedarán a su cargo y será quien promueva la acción penal contra los autores y partícipes de un suceso, que luego deberá ser probado en un juicio oral y público. El juez garantizará que se cumpla la ley durante el procedimiento penal).

Cuando hablemos de estos temas deberíamos reflexionar y pensar donde están las causas para cambiar las consecuencias, si los responsables de garantizar nuestra vida y transitar libremente sin miedos a delitos están en complicidad con los que generan violencia desde los peores de estos. Deberíamos reconsiderar que justamente la mayoría somos víctimas de estos personajes que usan el poder para delinquir y no los marginados que siguen sufriendo estas verdaderas políticas de inseguridad con horizontes sin futuro.

Ruben Eduardo Kelo Moreno

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Cascabel 0 388

Hay dos líneas paralelas que nunca van encontrar un punto de unión: por un lado, la crónica del relato y el “hay que”, y por el otro, la realidad que nos cruza como sociedad, cual es el problema del narcotráfico y la violencia que venimos sufriendo; pasa el tiempo y se profundiza cada vez más.
Los responsables de modificar esta realidad son los representantes de los tres Poderes, donde solo hacen catarsis con sus crónicas simplista a un problema tan complejo, siguen hablando de la nada misma, justificando que están haciendo algo; personalmente no creo en su inocencia y menos que desconozcan donde está el problema, la otra línea es la realidad, en la que Rosario rompió su récord de asesinatos.

La cuenta oficial ya alcanzó las 266 muertes violentas en lo que va del año, solo escuchamos relatos, de móviles, cámaras, fuerzas armadas sitiando barrios, pero las noticias policiales, en la mayoría de los medios, refieren a la complicidad de las fuerzas policiales. Creemos que, sin complicidad política de algunos actores de la justicia, no existiría el delito.
En nuestra provincia de Santa Fe hay fiscales presos, jefes policiales e integrantes de las fuerzas, pero estos puntos no se analizan.

El pasado septiembre participamos del Cuarto Congreso realizado en la Facultad de Derecho de la UNR, jornada organizada por el Grupo de Estudios Penales y Criminológicos (Gepic) del Centro de Estudios Jurídicos y Sociales Flor de Irupé, de la que participaron: el ministro de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, Daniel Erbetta, la directora de la Regional Rosario del MPA, María Eugenia Irribarren, la diputada provincial Matilde Bruera, el criminólogo Enrique Font, el periodista Emilio Ruchansky, y representantes de las asociaciones cannábicas AREC y AUPC.

En la nota del periodista Claudio Socolsky, en Rosario 12, éste destaca a la antropóloga Edith Cámpora, directora del Centro de Abordajes Interdisciplinarios de lo Sociocultural de la UNR, “Los mundos académicos, judiciales y sociales deben dialogar para posibilitar, como mínimo, un diagnóstico certero de la situación de la ciudad que permita resolverlo. Si nosotros tapamos el conflicto lo que hacemos es provocarlo, profundizarlo, y esperar sentados las consecuencias de ese conflicto”, planteó la investigadora.

“La trama de la desigualdad por la trama de los negocios ilegales genera muchísimas experiencias vitales y sociales, las que estamos desconociendo, porque observamos el fenómeno del narcotráfico a partir de los medios de comunicación“, agregó, para luego remarcar: “Hay que poder pensar realmente cuál es la trama que nos están proponiendo y cómo podemos desarmarla, yo creo que con mayor igualdad, mayor diálogo interdisciplinario y mayor compromiso ciudadano frente a las cifras que vemos cotidianamente”.

Coincidimos plenamente con Edith Cámpora. No hay un proyecto político amplio para llevar adelante políticas de Estado, debiera realizarse una convocatoria con los sectores representativos de la política, ampliada a la mayoría de la ciudadanía, Vecinales, Facultades, Colegios, Centros de Estudiantes, Sociólogos entre otros.
Discutir, proponiendo un plazo de tiempo que sea necesario, y aplicar como políticas de Estado ese proyecto, que esté basado en lo social y no en la estigmatización de los sectores postergados, y no con más represión, como suele proponerse cuando se habla del problema, junto a la la construcción de más derechos, y más seguridad. Las cárceles son depósitos de seres humanos, de la mano de la justicia que juzga y encarcela a un sector social que el sistema marginó.

No hay igualdad, ya que los causantes de estas angustias que viven los necesitados se manejan con total impunidad, y la justicia no sabe ni quiere juzgarlos.
Al respecto, el diputado provincial Carlos Del Frade presentó un informe y formuló preguntas. El legislador identificó 90 bandas que operan en la provincia, el departamento o ciudad donde prevalecen sus principales referentes. “Detrás de esos nombres hay mucho dolor de la gente”. Las crónicas y la realidad nunca se quieren juntar, está a la vista que todos conocen de qué se trata ésto, pero las soluciones no se ven en un horizonte cercano.

Finalizo con una fábula de Esopo:
“Había una vez unos ratones que vivían atemorizados por un gato. Cada vez que salían a por comida, el gato los perseguía. Hacía semanas que no comían nada. Entonces, uno de los ratones tuvo una idea:
— ¡Ya sé que hacer! Pondremos un cascabel al gato. Así lo oiremos a tiempo y podremos escapar.

— ¡Qué buena idea!, contestó el ratón más viejo, pero, ¿quién será el valiente que le ponga el cascabel?

Rubén Eduardo Kelo Moreno

Hebe 0 355

El primer impacto que tuve, con una figura que me erizó la piel, fue en los ’90, en Rosario. Me enteré que se realizaría un acto pidiendo justicia por María Soledad Morales, quien el 8 de septiembre de 1990, en Catamarca, fue drogada, violada, asesinada y arrojada en un descampado a la vera de la ruta. Su cuerpo fue encontrado dos días después en un basural a 7 km de la ciudad, en un caso que se convirtió en emblemático. Su amiga Marilyn Varela comenzó entonces a recorrer caminos pidiendo justicia.
Ese día, al finalizar el acto, me encontré con esa mujer de tanta personalidad, caminando junto a Marilyn.
Era Hebe, tantas cosas recorrieron mi cuerpo al saludarla, me quedé pensando en su lucha, en sus palabras en las que razonaba sobre este recorrido del poder y la impunidad.
Pasaron muchas cosas en el después: visita a la ciudad de Madres de Plaza 25 de Mayo de Rosario junto a todos los organismos de derechos humanos de esa ciudad, y a raíz de tan notables visitas se fundó en Cañada de Gómez el primer movimiento defensor de los DDHH .
Visitaron Cañada muchos referentes, como Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la paz. A Hebe la veíamos muy lejos, era difícil que pudiera realizar una visita. Comenzamos los contactos, y el día que dio el sí pareció un sueño, fue un 20 de junio del 2000.
Ni bien bajó del avión -antes de ese abrazo que seguirá presente en mí – me relató lo que pretendían hacer para impedir esa visita tan esperada desde algunos sectores de la ciudad, incluidos militantes históricos de doble faz; estaba horrorizada, manifestó que en tantos años de lucha nunca pensó pasar por esa situación de personas que conocía por referencias de su entorno .
“Todavía hoy no puedo creer que gasten tantas energías en perseguir ideologías, nunca van a entender que las Madres somos de todos y no de un grupo de iluminados”, me quedaron grabadas esas palabras.
A su paso por la ciudad realizó varias actividades, como charlas en colegios, programas de tv, debate en una biblioteca.
Lo que quiero resaltar como idea en esta nota son las conversaciones personales que compartimos durante los dos días que estuvo hospedada en casa, tantas preguntas y repuestas de una persona que recorrió gran parte del mundo llevando su lucha, conociendo grandes personajes que son historia como referentes.
Estuvo con Presidentes, dio ejemplo de la mirada que tenía sobre el mundo, y viendo lo que estamos pasando hoy. No solo estuvo con líderes políticos sino con artistas, escritores y personajes mundiales, no era casualidad; su formación intelectual, la mirada crítica de la realidad política y su poder de análisis, la hacía un ser admirable.
El 30 de abril de 1977 un grupo de Madres decidió ir a la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, para llevarle al presidente de facto Jorge Rafael Videla una carta reclamando por información sobre sus hijos. “Nos empezamos a juntar en la plaza. Hasta que un día vino la policía nos pegó y dijo: ‘Caminen’, y nos agarramos del brazo y empezamos a caminar de a dos”, recordó Bonafini. Así nació la emblemática protesta de las Madres: la marcha en círculos alrededor de la Pirámide de Mayo, el monumento en el centro de la plaza, el que simboliza la libertad. Decidieron repetir esta ceremonia todos los jueves de 15.30 a 16, un horario en el que el lugar estaba colmado de gente.
Ese octubre, las madres participaron de un tradicional evento religioso juvenil: la peregrinación a la Virgen de Luján
“Si hay un millón de jóvenes y los nuestros no están, tenemos que ir nosotros”, concluyó Bonafini.
Para reconocerse entre la muchedumbre adoptaron su icónico pañuelo blanco, que en un principio fabricaban con tela de pañales, como representación de sus hijos. Ese pañuelo se convirtió en su símbolo, y su marcha alrededor de la plaza en una pacífica pero poderosa forma de protesta que logró llamar la atención de Organismos de Derechos Humanos internacionales y de la prensa extranjera, en momentos en que casi todos los medios argentinos estaban censurados, o eran funcionales al gobierno de facto.
Le pasaron muchas cosas en la vida, y eso la situó de repente en un lugar inimaginable para ella. Cuando nos enteramos de su partida sentimos un profundo dolor, recorrido por imágenes y hechos que la tuvieron como protagonista. Hebe es una mujer de la historia, y sus banderas seguirán presente en los corazones militantes, en cada marcha por pedido de igualdad en derechos, nada tapará lo que fue, ni el negacionismo, menos la cultura histórica del odio a lo popular .

Rubén Eduardo Kelo Moreno

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