
El llamado a congregarse a Plaza San Martín lo realizó La Yesca (Mujeres Autoconvocadas de Cañada de Gómez). Este 3 de junio se cumplieron tres años de la primera de las marchas “Ni una menos”, en repudio en ese momento por el asesinato de Chiara Páez, uno más en una larga lista de crímenes contra mujeres, pero que dio origen a una lucha que logró que en nuestra legislación se apareciera la figura del femicidio. “Hasta entonces” -rememoraba Florencia Delgado, una de las convocantes- “en el asesinato de una mujer entraba frecuentemente el concepto de crimen pasional, que funcionaba como una suerte de atenuante para fijar la pena del matador”.
Este domingo, el grupo de mujeres reunidas en la Plaza San Martín, muchas de ellas jovencísimas, hicieron gala de firmeza y determinación en el camino que recién comienzan a transitar.
“Educación sexual integral”, “Nos queremos libres, vivas y sin miedo”, “Aborto legal para no morir”, fueron algunas de las consignas que portaban y que muestran el camino, ni más ni menos que el de poder elegir una forma de vivir, sin la tenaza de una sociedad patriarcal cuya violencia “se ejerce diametralmente hacia las mujeres, cualquiera sea su condición, clase social, credo o ideología y es legitimada, naturalizada e invisibilizada diariamente por toda la sociedad.”, como reza el manifiesto que La Yesca lanzó días atrás.





















