Mundiales los de antes (V) 0 363

Desde el ‘94 hacia acá, la selección argentina vivió pocas epopeyas, y no ganó ningún Mundial. Esos sí, muchos argentinos (cañadenses) fueron a ver la cosa en cuerpo presente.

En 1994 pudo haber sido una fiesta. Argentina había clasificado con los huevos en la garganta, después de tremendos tropezones como el 0-5 de Colombia a la selección de Basile. Tanto que fuimos a repechaje, que gracias a dios había inventado la FIFA por si pasaba lo que pasó. Tuvimos que reflotar a Maradona, que en esos años vivía una constante pelea contra adicciones, suspensiones y suspenso, para que el Diego, ya otro y algo cansado, frotara igual su varita y nos metiera de cabeza en EEUU.
Argentina pintaba para campeón, pero otra vez el drama enseñoreado con estas latitudes, y el positivo del Diego en la prueba del doping hizo que la esperanza se desvaneciera como pompas de jabón.

De 1998 en Francia me acuerdo del cabezazo del Burrito Ortega al arquero holandés, y el gol de oro de Bergkamp que nos sacó del torneo, y poco más. Este campeonato y el anterior, en plena década de pizza con champán, marcó un impresionante aluvión de turistas argentinos –muchos cañadenses, en verdad- que vieron a la selección in situ y de paso ayudaron a engrosar el déficit fiscal y la deuda externa.

El 2002 fue el de Corea-Japón, recuerdo haber visto Argentina-Inglaterra con Luisito en una ambiciosa pantalla gigante tendida en el Social, junto a tres o cuatro personas más. Un fiasco para los organizadores, tanto como el partido en sí que lo perdimos, encima con los ingleses, para terminar nuestro periplo días después, en un triste empate con Suecia que nos mandó de vuelta.

El 2006 fue el que perdimos por penales en cuartos con Alemania, el organizador, cuando el técnico no se animó a ponerlo a Messi en la final, al pibe que era un avión indetenible, y lo sacó a Riquelme, y el Pato Abbondanzieri se fue del arco después de una patada en la espalda, y cuando llegaron los penales todos supimos enseguida que la batalla estaba perdida, algo del karma, me dijo la piba que trabajaba de moza en un comedor en el que estábamos viendo el partido, propiamente en la cocina.

El 2010 tuvimos a Diego de técnico, un mes durante el cual vivimos experiencias bizarras, un torneo en que tuvimos a un par de centenares de barras impresentables como embajadores de prepo, algunos de ellos presos, otros expulsados del país de Mandela. Poco me queda de entonces, sí el término vuvuzela, para nombrar a una corneta con la que cientos de salames atronaban los estadios creyéndose graciosos. También está presente la goleada que nos propinó Alemania, a pesar de nuestros denominados “fantásticos” en la delantera.

Y el 2014, donde casi llegamos, también contra Alemania, un monstruo grande con el que cíclicamente nos enfrentamos en las bravas, a veces con suerte, otras no. Esa es historia reciente, pero como ocurre con la velocidad de reproducción en las redes, cada megaevento, que antes duraba décadas en nuestra memoria, ahora se nos confunde, borrado por otro espectáculo masivo que viene a reemplazarlo. Todo es light, hasta los mundiales.

Noticia AnteriorNoticia Siguiente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Hasta siempre, querido Hugo! 0 1281

Cuánto se va a extrañar la presencia de Hugo Cremona en las canchas, en los clubes, caminando la ciudad, regalando reflexiones, consejos, aportando ideas para lograr las mejores condiciones en el desarrollo de la disciplina. Muchísimas virtudes técnicas y humanas para una persona que dio todo por sus ideales, compartiéndolos en cada momento que le tocó vivir, haciéndolo siempre con total humildad y llamativa intensidad. En cada lugar, en cada espacio que ocupó, dejó una huella plagada de experiencia y sabiduría, convencido en que la grandeza de las instituciones deportivas radicaba en las canteras, en los más pequeños, en ese futuro por el que tanto apostaba y amaba.

Un gran tipo, que supo conjugar sus capacidades y conocimientos con sus valores humanos, aquellos que en primera instancia quiso inculcar.

¡Gracias Hugo! Por regalarnos tantas enseñanzas, aquellas que jamás dejaremos de valorar.

Daniel Aliprandi
Foto: Gentileza

Federal A: Un empate con sabor amargo 0 541

El “Lobo” empató 1 a 1 en su visita a Boca Unidos de Corrientes, por la sexta fecha del Torneo Federal “A”. Salvatierra abrió el marcador a pocos minutos de iniciado el segundo tiempo y sobre el final del partido García marcó el empate para el local y puso cifras definitivas.

Un empate que sirve para seguir sumando pero que deja un sabor agridulce al equipo de Leonardo Fernández.

La próxima fecha Sportivo recibe a Juventud Unida de Gualeguaychú.

 

Agustín Opezzo, prensa Sportivo AC Las Parejas.

Most Popular Topics

Editor Picks