Periodismo 0 176

Una reflexión sobre el rol de cierto periodismo y su incidencia en la desinformación, en estos tiempos de pandemia y desesperanza.

Por: Adriana Diez

Hacía unos días que daba vueltas en mi cabeza retomar el oficio y escribir sobre temas de actualidad de los que tenemos en abundancia, la pregunta que me hacía era de que hablar ya que hacía un tiempo que no ejercía esta “noble profesión”, pues bien, me decidí justamente hoy, ya finalizando este día especial para nosotres.

Hacer periodismo de periodistas no va con mi forma de brindar información, analizar actitudes o formas de hacer de algunos periodistas tampoco, pero sí decir de la impotencia que se debe sentir cuando no se dispone de libertad para opinar o informar sobre muchos temas relevantes, es más , debería haber un medio para frenar el mensaje erróneo y tendencioso que recibe la audiencia; últimamente todo lo que vemos y escuchamos con irresponsabilidad trae consecuencias desastrosas, no ayuda en estos momentos que estamos viviendo, mentir a la gente y desvirtuar la información a beneficio de algunos, claro ejemplo LA PANDEMIA, VACUNAS, INFECTADOS Y MUERTOS.

No te pusiste a pensar que diferente sería todo si nos hubiésemos manejado con responsabilidad y dejar odios, mezquindades y oportunismos, esta pandemia mundial sacó más de lo PEOR que de lo mejor de nosotres.

Quedaron expuestos aquellos que con su irresponsabilidad demostraron que no son lo que parecían, que no aprendieron lo del respeto al otro, es tal el desprecio que muestran, que no les importa que con su actitud mezquina de falsear la verdad y deformarla en los distintos medios de comunicación, están dejando en el camino a miles de ciudadanos que dan por sentada la información o la línea que bajan, es tal el resentimiento que acarrean que no miden que este flagelo va más allá de una bandera política partidaria, acá se juega con la vida de los ciudadanos, entonces me pregunto: cómo podemos festejar nuestro día del periodista?

No podemos luchar contra ese monstruo gigante que tienen el poder, que son los empresarios de los medios, pero lo que sí podemos los argentinos es ver la realidad que nos rodea y allí sacar nuestras propias conclusiones. En estos días falleció de Covid un conocido que repetía a quien lo escuchara que todo esto es un circo, un invento para robarnos y saquearnos, que la vacuna es una payasada y nos quieren envenenar…lamentablemente acabo de darle el pésame a la familia que dejó…pero, no lo estoy criticando, porque él vivía pegado al televisor y absorbía y confiaba lo que dicen permanentemente los irresponsables.

La realidad es para preocuparnos, debemos ser prudentes a la hora de informar o de opinar, debemos comprometernos con la realidad que nos toca vivir, este no es un mensaje onda amor y paz, está todo bien y falso positivismo, esto es grave, dejemos los individualismos de lado y actuemos en consecuencia, así podemos salir de esta terrible situación, quizá no sea mucho pedir que el año que viene para esta fecha podamos decir con esperanza que hayamos combatido el COVID y festejar el día del periodista como hacíamos siempre con alegría y juntada.-

Adriana Diez

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Derecho a disfrutar el verano 0 625

La autora de la nota, Andrea Cabrera, padece esclerosis múltiple e integra RBC Freyre (Rehabilitación basada en la comunidad) desde donde gestionan para conseguir mayor accesibilidad entre otras acciones.
El caso de Andrea es el de miles de personas con alguna discapacidad física, que padecen las condiciones que la sociedad ofrece para la vida diaria.

Soy Andrea Cabrera, tengo 45 años, a los 20 me diagnosticaron con esclerosis múltiple; hice muchos tratamientos para que esta enfermedad no avance y mejorar mi calidad de vida, Sin embargo, después de 25 años de ese diagnóstico, hace un tiempo que utilizo para movilizarme silla de ruedas y/o andador.

Tras un año 2020 muy difícil para todos, la semana pasada fui a Potrero de Garay para descansar y lo que pretendía ser un momento de tranquilidad y disfrute, terminó siendo un suplicio para mí y mi familia.

El viaje para llegar a destino ya fue muy complicado: encontrar una estación de servicio con baños para discapacitados adecuados y limpios fue una tarea casi imposible. Casi tanto como encontrar restaurantes con sanitarios en condiciones para alguien como yo, con una discapacidad física. Fuimos a varios lugares de conocida “fama” en San Clemente, Potrero de Garay, Villa Ciudad de América y Los Reartes; en ninguno de ellos había baño para discapacitados, ni siquiera puertas anchas para que pase con el andador. Ni hablar de la existencia de una rampa. Y si hablamos de mojar los pies en algún río serrano, misión imposible, ni una “bajada accesible”, por lo que volví a Freyre sin tocar el agua, con la frustración de no poder disfrutar con mi familia esos momentos, solo me quedó la opción de mirar de lejos.

Y me pregunto, con mucho dolor, en esta Argentina donde todos reclaman por sus derechos (a abortar, a la igualdad de género, a la asignación universal por hijos, entre tantos otros), nosotros, los que no podemos caminar, ¿no tenemos derecho a disfrutar de unas vacaciones?

Esto es solo una muestra de todo lo que nos falta como sociedad para trabajar seriamente por la INCLUSIÓN. En la mayoría de los casos, las personas con cualquier tipo de discapacidad sufrimos a diario la vulneración de nuestros derechos.

Andrea Cabrera – Integrante RBC – Freyre

Nahuel recuerda al gran Armando 0 914

Desde México escribe: Carlos ‘Nahuel’ Porcel

 

¿Fue entre final de la niñez, albores de pre adolescencia en mi pueblo, cuando nos pusimos los pantalones largos?… ¿Cuando nos creíamos gronchos galanes, con más miedo y pudor que nadie, con vergüenza de gaucho pobre (diría Homero Expósito), y dábamos vuelta a la pista del baile popular, o la llamada discoteque, para ver si la piba que nos gustaba nos daba bola, sudando temerosos que te la afane el cheto con guita y coche nuevo, mientras uno, escondido bien atrasito de todos, intentaba cabecear con disimulo pa’ sacarla a bailar, y que no te vieran los otros, si rebotabas?

¿Fue ahí, que cuando con un vaso de whisky berreta en mano (Otard Dupuy o Cubana Sello verde, intomables…) dabas vuelta y vuelta la pista y terminabas solo en la madrugada, con ardor en el estómago y deprimido, hablando pavadas con tus otros amigos perdedores y desolados?

¿Fue ahí, cuando entre canciones que nos marcaron la vida (como la película El Baile, de Ettore Scola), entre grandes, tal vez soñábamos un amor para siempre, y nos castigábamos con Aznavour, Nino Bravo, Favio, Modugno, Sandro, Matt Monroe, Adamo, Di Capri, Roberto Carlos, Camilo, Beatles, el rock, etcs…?

¿Fue ahi, cuando ella una vez te dijo que sí, y se quedó en las ¨lentas” a bailar contigo, vos apretabas y ella ponía sus manos en tu pecho pa’ mantener la distancia, pues la vieja ¨marcaba¨ desde la mesa con demasiado desconfianza, más, si eras un atorrante y músico? La nena está para otra cosa, con mejor futuro… viste?.

De pronto, se apareció un gran chaparro, que nos cacheteó el sentimentalismo con un ¨La otra tarde vi llover ¨. Y luego siguieron otras, que acompañan en mi caso, y tantos, capítulos o ciclos, donde luego vendrían los agoreros que califican, de que si es romanticismo, o no, o bla bla bla… Por supuesto, prefiero sus canciones cantadas por él mismo, incluso sus versiones con el sonido de antaño, no con estos personajes patéticos de moda, que con demasiada buena voz, no me mueven ni un pelo.

Epoca en que en Argentina, por falta de conocimientos, se subestimaba, ninguneaba, el bolero y la cumbia, la verdadera música de países de esta América mestiza. Por cuestiones de oficio, se dio que muchas veces pudimos compartir buenos momentos con el gran Maestro Armando Manzanero.

Estuve invitado a cantar a su programa en Canal 22, que por ahí ronda el video donde además, canta su tango favorito, La luz de un fósforo, y luego, haciendo un trabajo para la querida cantora Tania Libertad sobre el tango Nostalgias, que era parte del espectáculo con Manzanero.
En esa ocasión, Armando me dijo: maestro, un día quiero hacer un disco de tangos con usted. A mí se me aflojaron los chones… Siguió que Tania me llamara y dijera: Armando quiere que le arregles unos tangos y grabes ya!!!
Y así fue, grabar para él, cuatro o cinco tangos para su espectáculo Armando la Libertad, donde estuvieron de compinches Anibal Berraute, Bocha Mazza y Coco Potenza. Creo que vamos así, con el tiempo, aprendiendo, creciendo y reconociendo, respetando, más allá de géneros, a quienes nos pusieron en oreja y corazón una letra, una música, un andar, acompañándonos en cada etapa de nuestro caminar . Encima también era fanático, como yo, de la lechuga amarga de Argentina, la radicheta…

Salud por su andar en la música popular no sólo de México, del mundo, Don Armando Manzanero.

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