Pocho 0 3731

Se cumplen 18 años del asesinato de Claudio Lepratti, militante social muerto por la represión desatada en diciembre de 2001, cuando el país se hundía en una crisis interminable.

Querido e inolvidable Pocho:

Guardo recuerdos de tu bondad por el otro, la dulzura en tus charlas, el saludo y la mano extendida de apretada simple y sincera, el compartir el pan con tus queridos pibes del barrio con los que recorriste vida, la camiseta del glorioso Newell’s Old Boys de Rosario. Toda tu siembra seguirá viva y sí, realmente sos un ángel, un fuerte abrazo en donde estés, el universo es infinito y en algún lugar seguramente estarás mateando y preguntándote el porqué de esas balas que siguen matando con total impunidad, a las que nadie las quiere parar y siguen cargando sin importarles la vida del necesitado y de los que luchan por el otro.

Estuvimos compartiendo un seminario en el año 99 ,en General Roca (Río Negro), recuerdo Pocho como les cocinabas a los jóvenes que llevaste, compartías charlas, música, anécdotas y ese clima solidario que estaba siempre presente en tu andar, esa forma de explicar cosas que tenías, donde me contabas la construcción junto al Padre Montaldo, allá en el barrio Ludueña, y la mirada social del mismo.

A fines del año 99 llegaron tiempos de cambio de gobierno, donde el descontento marcaba una tendencia al triunfo del nuevo signo político: la Alianza, que resultó el verdugo de Pocho y tantas víctimas de la represión. En cada movida o encuentro el Pocho estaba presente, y como nos pasa con muchos cumpas hoy, compartimos el grito de los excluidos en la Plaza San Martín de Rosario junto a Rubén Naranjo, inolvidable militante comprometido por los derechos humanos, y tantos otros.

Recuerdo como si fuera hoy el encuentro casual frente al cine Village, parado con su bici charlamos un buen rato pero andaba con poco tiempo, se iba para el trabajo, pero igual me acompañó para que conozca y charle con el padre Montaldo, ese beso y mano y el “chau Moreno” seguirá siempre presente en mi memoria…
Pocho se convirtió en el ángel de la bicicleta y la impunidad en rey, pasaron 18 años de tu asesinato y la política de estos gobiernos anti populares siguen planteando represión como solución a la exclusión que sigue matando generaciones en vida. Que la memoria sirva para que la búsqueda política sea distribuir las posibilidades para incluir, y no policías con armas para control social, y para no repetir esta triste historia que sigue marcando un profundo dolor colectivo.

Querido Pocho, a los que luchan como lo hiciste vos se los lleva presente en cada lucha colectiva contra la injusticia, la que sigue creciendo impunemente.

Rubén Kelo Moreno

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La imagen 0 291

Volvieron las malas palabras: reforma laboral, represión, mano dura, picanas, desaparición de personas, manuales, cámaras, ciudades sitiadas, y espiadas por un despiadado lente acusador de inocentes, y también persecuciones desde redes sociales con los famosos troll.
Creyeron que el voto da la razón para atropellar con leyes y sacar conquistas históricas para violar derechos humanos. El voto da representatividad, sólo eso, y es lo que confunden los que asumen cargos.

Decía Mario Benedetti: “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto cambiaron todas las preguntas”. El desamor que impera hoy socialmente, desde donde la distancia en ponerse en el lugar del otro se ensancha cada vez más,
Estas semillas, tristemente, se vienen sembrando a través de los distintos gobiernos, no sólo desde lo verbal, sino en prácticas políticas y actos de gobierno, como ajustes, medidas de exclusión, crecimiento de la pobreza, lo que también es violencia.

Cada tema social que aparece es acompañado por esa división, donde priman la discriminación, rencores, desprecios y odios, construyendo una sociedad en su mayoría partida por la violencia que vemos en todos los ámbitos, hasta se pierde el poder de analizar y reflexionar, y donde obviamente hay una política de manipulación desde los medios.

Creemos que es una parte, lo que estamos viviendo como sociedad en este florecer de prejuicios históricos, que lo supera. Una elección, un problema de tránsito, un partido de fútbol, una idea, es un disparador violento que se masifica, como el personaje de Robert Louis Stevenson, Dr. Jekyll, al tema de los fenómenos de la personalidad escindida y que puede ser clasificada como novela psicológica de horror.

Nos cuesta creer cómo se expresan muchos amigos, conocidos, profesionales y militantes desde las distintas redes y mensajes de whatsapp, no son ellos realmente; esta construcción armada desde esos lugares marca culturalmente la idea de la muerte al diferente. Hoy hasta se cuestiona la palabra amor como justificativo para la razón, del por qué se caminó por esos lugares, si por el amor a la vida que la bala no salió lo debemos agradecer, es inimaginable lo que estaríamos viviendo hoy como sociedad si se hubiera disparado.

Ruben Eduardo Kelo Moreno

 

Mordisquito 0 301

En cada charla, las reflexiones de Discépolo marcaban un camino para la discusión, criticando las banalidades de la oposición, de una cultura que hoy, a pesar de que pasaron tantos años, está más vigente que nunca.
De “Mordisquito” Discépolo dejó esta reflexión para todos los tiempos y cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia:

“Resulta que antes no te importaba nada y ahora te importa todo, sobre todo lo chiquito. Pasaste de náufrago a financista sin bajarte del bote. Vos, sí, vos, que ya estabas acostumbrado a saber que tu patria era la factoría de alguien y te encontraste con que te hacían el regalo de una patria nueva, y entonces, en vez de dar las gracias por el sobretodo de vicuña, dijiste que había una pelusa en la manga y que vos no lo querías derecho sino cruzado.
¡Pero con el sobretodo te quedaste!… Entonces, ¿qué me vas a contar a mí? ¿A quién le llevás la contra? Antes no te importaba nada y ahora te importa todo. Y protestas. ¿Y por qué protestas? ¡Ah, no hay té de Ceilán! (El té de Ceilán es aquel que se produce en la isla de Sri Lanka, ubicada en el Océano Índico, al sudeste de la India. Ceilán o Ceylon (nombre que adoptó el país en el período que fue colonia británica) es el cuarto país productor de té del mundo, detrás de China, India y Kenia).

Norberto Galasso, en “Mordisquito, ¡a mí no me la vas a contar!”, donde se reproducen las 39 charlas de Discépolo, julio de 1985, a modo de introducción de su libro: Enrique Santos Discépolo ha sido una de las tantas víctimas de la deformación cultural operada por el aparato ideológico colonial, dirigido a obnubilar nuestro pensamiento.

A través de esa “colonización pedagógica”, como la llamaba Jauretche, la clase dominante aniquila en vida y aún después de muertos a quienes osan quebrar los cánones establecidos, y cuando le resulta imposible el silenciamiento, procede a tergiversar su mensaje intentando esterilizarlo.
Así fabrica un Homero Manzi nostálgico, para escabullir al fundador de FORJA; un Guido y Spano lírico que recibe en la cama a los chicos del colegio, para ocultar al acusador del mitrismo en la guerra de la Triple Alianza, y un Felipe Varela que “matando viene y se va”, para esconder al caudillo que convoca a la unión latinoamericana contra la opresión extranjera.

Mordisquito también le hablaba al poder y le preguntaba para que quieren volver si su historia es del desprecio hacia las mayorías y el poder para unos pocos, despreciando la dignidad del trabajo y las mayorías populares.

Mordisquito, ellos siempre están volviendo, se reciclan y encuentran campos propicios para la desmemoria, imponiéndose mientras utilizan a propios y extraños. Volvieron con los bombardeos, instalaron la proscripción, enmudecieron palabras prohibiéndolas; se logró volver después de tantas luchas, pero aun así produjeron la dictadura más sangrienta de nuestra historia: desaparecieron a 30.000, quebraron la economía solo para el beneficio de unos pocos, esa matriz económica que pintada de varios colores sigue estando vigente.

Creímos volver con la democracia ellos agazapados producen un golpe económico, y engañando como populares disfrazados con ponchos y patillas arriba de un caballo se transformaron para entregar todo de rodillas, vaciaron los partidos, impusieron leyes laborales y nos volvieron a sumergir en la pobreza.

Por qué será que nos cuesta tanto volver, y a ellos les resulta tan fácil, más aún en tiempo de crisis y descontento social, el pueblo en su confusión los toma como salvadores de la crisis y solo la profundizan, cuatro años de unos de los peores gobiernos de la historia, nos robaron la dignidad y derechos… Te resucitaron, Mordisquito. Con tus palabras en boca de actores (que también creyeron que se volvía para siempre) se armó toda una mística para decorar un caballo como el de Troya, pero de nacional y popular aparecieron residuos del anterior gobierno, para continuar con políticas más profundas que el neoliberalismo.

Sólo un ejemplo de que siempre vuelven: jubilados tres veces más pobres, son sinceros, te dicen que vinieron ajustar. “Mordisquito, ¡a mí no me la vas a contar!” Siempre vuelven, pero también se forman los anticuerpos populares para que no logren ponerles el moño a estas políticas que solo traen angustias, tus predicas también van a volver y se quedarán para siempre, porque hay un pueblo que sigue llevando las banderas de la dignidad.

Rubén Eduardo Kelo Moreno

 

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