
El dueño de la casa se había ausentado a eso de las 20.30 del lunes, y regresó tres horas después. Fue entonces cuando halló que desconocidos habían arrancado la reja que protegía a una ventana que da al patio. Esta estaba abierta, y del intrior de la propiedad faltaba el dinero y un teléfono celular.


















