
Este jueves las puertas de la sucursal Cañada de Gómez de Ribeiro, la empresa de ventas de electrodomésticos que desde hace varios años ocupaba un local en pleno centro de la ciudad, aparecieron cerrads.
Se repite así una tendencia que se vio con el cierre de varias sucursales en el interior del país. La de Casilda, por ejemplo, cesó su actividad semanas atrás, y ahora fue el turno de la cañadense. La otrora numerosa dotación de empleados había quedado reducida a cuatro, y era notoria la escasez de clientes en un lugar que en otros años de esplendor, y especialmente en esta época del año, mostraba sus espacios atestados.
Este viernes, en un camión de mudanzas se cargaba la mercadería remanente dejando el local vacío, a excepción de algunos residuos de cartón y nylon, como símbolo de la dura situación que atraviesa la actividad económica en general.



















