Rechazan prisiones domiciliarias a represores 0 861

Un documento emanado de organizaciones de la región ponen de manifiesto la celeridad con que miembros del Poder Judicial otorgan el beneficio “a quienes planificaron y ejecutaron los crímenes más violentos y aberrantes durante el Terrorismo de Estado”

Este es el documento, que firman organizaciones de DDHH de la región, y personalidades políticas, gremiales y culturales:

En medio de esta crisis sanitaria con aislamiento social obligatorio, asistimos a un alarmante retroceso en materia de derechos humanos. Se han acumulado una centena de pedidos de prisión domiciliaria de los genocidas juzgados y condenados por delitos de lesa humanidad.
Con una rapidez pocas veces vista, jueces otorgan ese beneficio a quienes planificaron y ejecutaron los crímenes más violentos y aberrantes durante el Terrorismo de Estado. Estas decisiones tomadas por miembros del Poder Judicial, tomando como excusa la presencia del COVID19, desconoce los informes del estado de higiene y de cuidado de salud que los genocidas gozan en los penales donde están alojados. No se trata en ningún caso de encierros con riesgos de vida, como los establecen las leyes de nuestro país.
También, al dictar esos privilegios suman un agravio adicional a familiares, querellantes y testigos al saber que pueden transitar por las mismas calles y habitar el mismo barrio. De igual forma, obliga a la sociedad a convivir con quienes cometieron secuestros, desapariciones, violaciones, asesinatos y robo de bebes, en forma sistemática contra una generación de jóvenes que soñaba un mundo mejor.
Por último, destacamos que el otorgamiento de las prisiones domiciliarias representa la violación de los Tratados Internaciones que determina el cumplimiento de manera efectiva de las condenas dadas por la naturaleza y gravedad de los delitos cometidos.
En nuestra región, ya le fue concedida la libertad a Walter Pagano (miembro activo de la “Patota” de Feced), a Lucio Nast para cumplir las condenas en sus casas, a Horacio Maderna le otorgan libertad condicional estando condenado y procesado en otra causa e ingresaron los pedidos de Mario Marcote (acusado y condenado por violaciones reiteradas) y Juan Andrés Cabrera (miembro de la “patota” del Ejército). Esto de por sí grave, se torna más alarmante cuando vemos que en otras provincias de nuestro país también ocurren estas dispensas.
Por ello, exigimos la inmediata revocación de las prisiones domiciliarias otorgadas y se rechacen las solicitadas. El Estado de Derecho debe imponerse ante este ataque a la lucha sostenida por los Organismos de Derechos Humanos y los logros obtenidos.
Requerimos a los legisladores, dirigentes partidarios y organizaciones sociales a expedirse y repudiar esta situación.
Ni un paso atrás en Derechos Humanos
No a la domiciliaria a los Genocidas. El único lugar para ellos es la cárcel.
No Olvidamos. No Perdonamos. No nos reconciliamos

Familiares de Desaparecidos y Detenidos por razones políticas Rosario / Ronda de Madres de Plaza 25 de mayo Rosario / HIJOS Rosario / A.P.D.H / Colectivo Nacional de Expres@s Polític@s y Familiares / Asociación Anahí filial Rosario /Liga Argentina por los Derechos del Hombre / Asociación DDHH Cañada de Gómez / UMANO de Casilda / Documenta Baigorria / Espacio por la Memoria, la Verdad y la Justicia – Cordón Industrial San Lorenzo / MOPS / Carlos Ghioldi Secretario Gremial CTA de lxs trabajadorxs Regional Rosario / COMISIÓN GREMIAL- CENTRO CULTURAL DE LA TOMA / La Bancaria Rosario / Movimiento Sindical Rosarino / Area de Derechos Humanos UNR / Profesor Oscar Lupori miembro del MEDH / Comisión Directiva del Museo de la Memoria Rosario / Partido Intransigente / Centro Cultural Tablada/ Ciudad Futura / Concejala Jesica Pellegrini /Concejala Caren Tepp / Concejal Pedro Salinas / Diputada Provincial Damaris Pacchioti.

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Deconstrucción, a 44 años 0 524

Sabemos que el aliento a ese giro a la derecha que está ocurriendo en buena parte de Nuestra América, como Brasil, el golpe en Bolivia, Venezuela, Chile, responde a una necesidad de intereses que están mucho más allá de la gente y de los estado-nación, intereses que fundamentan su accionar en el negocio y el poder. Intereses que crean dinero para sus bolsillos y nos convidan con sobras. De este modo, llevan a tarifazos, desocupación, hambre, injusticia, que también es terrorismo de estado. Pero, a pesar de esto, vimos como buena parte de esa gente les dio su apoyo. Entonces nos preguntamos ¿cómo fuimos capaces de votar a nuestros verdugos?

Y ensayar una respuesta transita por cuestiones tan complejas y tan simples como la mente humana y su bolsillo. Igual aventuramos unas hipótesis. Creemos que, por un lado, a pesar de los beneficios de los gobiernos populares, si este no destraba algunas cuestiones estructurales, si no cuestiona los yerros, si no le interesa o no logra superarse, tarde o temprano se desgasta y colabora en crear un clima negativo. No hay capitalismo justo y si existe no tardará en ser salvaje. Y por el otro, somos incapaces todavía de crear algo distinto desde los sectores populares, creemos que estos tiempos son una nueva oportunidad intentar lograrlo con participación activa.

El desafío, como decíamos en años anteriores, para los que estamos de este lado, sigue siendo la unión de los que buscamos un mundo antiimperialista, anticapitalista y anti patriarcal. Como dice Alfredo Grande, el primer requisito es el deseo de unión. Una unión programática y conceptual, la que haga falta. Y diferenciarla de la unidad, que siempre termina siendo reaccionaria, hegemónica, conservadora; la unión es otra cosa, tolera la diversidad, la necesita. La unidad termina aplastando la diversidad. Y otro factor imprescindible es una necesaria, sincera y profunda autocrítica de los que trabajamos por la unión.

Por último, destacamos los resortes democráticos que el pueblo se encarga de mantener ejercitado, saliendo a la calle, como ante el intento del dos por uno, del “blanqueamiento” de las Fuerzas Armadas, ocultaron la persecución hasta la muerte de Santiago Maldonado, justificaron los tiros por la espalda a un pibe de nueve años, en fin, de muchos de los casos de violación de derechos humanos que no debemos permitir que sigan ocurriendo en democracia. Y valoramos los movimientos de las mujeres anti patriarcales y de los colectivos socios ambientales, que siguen madurando a través de sus luchas, que siguen creciendo, que siguen ampliando sus bases de legitimación. Que subvierten el orden, que proponen nuevas formas de organización y acción. No sabemos si hoy son LA respuesta, con mayúscula, pero sí que ahí hay que poner la lupa para buscarla. Hoy nos encuentra aislados socialmente pero unidos en nuestros hogares, que nos sirva para entender que no somos islas que el otro somos todos .

Por un pueblo que pueda repensar su historia para aprender. Un pueblo crítico, atento y participativo que siga gritando cada vez que haga falta nunca más.

ASOCIACIÓN DDHH CAÑADA DE GOMEZ

Un cambio de costumbres 0 1387

Una de las recomendaciones, que ya quedaron sobrepasadas por el decreto sobre la cuarentena, es el de la espera en los comercios. De a poco y en algunos casos no sin cierta resistencia, los clientes –y los comerciantes- fueron adecuando sus conductas a la cruda realidad: de a dos o tres clientes dentro del local, espera en fila en el caso de lugares de gran afluencia como los supermercados, o los cajeros automáticos.

Se puso así sobre la mesa la conducta social de los cañadenses, muchos de los cuales están saturados de individualismo (“Si necesito esto lo tomo porque es mi derecho, y qué…”), y hacen que los otros, los sensatos, tengan que hacer gala de su paciencia para no reaccionar. Porque de qué sirve que uno se coloque a dos metros del que lo precede en la cola del súper, si el que viene atrás se le pega a la nuca, y de paso le comenta con sorna qué cosa, las pavadas que nos obligan a hacer, buscando complicidad para ese dislate.

Por eso, la actitud del dueño de un supermercado de calle Ocampo al 600 (foto), protegiendo y protegiéndose, es para imitar, entre tantos otros también súper, adonde los empleados enfrentan a los clientes a cara descubierta, a cincuenta centímetros cada rostro, de a cientos por día. Y ello vale para tantos otros.

Y de paso, el aplauso para las trabajadoras y trabajadores de salud, médicos, enfermeras, empleadxs de farmacia, que cargan sobre sus hombros buena parte de esta historia junto con las fuerzas del estado, tantas veces denostadas.

Este es un tiempo distinto a cualquier otro que hayamos vivido en las últimas décadas, y esperemos estar a la altura de las circunstancias.

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